lunes, 25 de noviembre de 2019

domingo, 28 de abril de 2019

miércoles, 21 de junio de 2017

El viaje de María


Corto que nos acerca al mundo del autismo. Comprender, empatizar y colaborar en su inclusión social es el objetivo. Si queremos conocer más sobre su forma de pensar y ver el mundo puedes encontrarlo en los Likes de Alicia. También podemos acercarnos a su mundo en Cómo perciben el mundo una persona con autismo. El día d día del TEA 

domingo, 22 de noviembre de 2015

El orden de las cosas

El orden de las cosas trata de hacernos ver como se perpetúan las actitudes, conductas, valores y costumbres machistas que hacen que se repitan generación tras generación. La violencia solo puede acabar poco a poco, si cada individuo así lo decide. Si cada persona decide salir del círculo y romper con la violencia heredada. Para profundizar un poco más sobre este tema, en este vídeo podemos conocer la visión, de forma asequible y divulgativa, de expertos en la psicología de la violencia: Querernos bien.

domingo, 22 de marzo de 2015

MUJERES PIONERAS




Cuando unas pocas mujeres “excepcionales” comenzaron a entrar en las universidades a mediados del siglo XIX, el debate en torno a la educación de las mujeres ya había atravesado por múltiples discursos de opresión y resistencia. Primero, filósofos y religiosos trataron de examinar a las mujeres para determinar si poseían alma o no, más tarde los científicos tomaron el relevo para analizar si era posible educarlas. No estaba muy claro si sus particulares humores lo permitirían. Avanzaron las investigaciones y se concluyó que efectivamente las féminas poseían alma y podían ser educadas, pero ¿del mismo modo que los varones? Su naturaleza especial demandaba una particular educación encaminada al cumplimiento de sus deberes naturales como madres y esposas de los ciudadanos.

La posibilidad de coeducación dio pie a nuevos debates, ya no se trataba del ¿pueden? -las mujeres con su presencia en las universidades retaron discursos sobre cerebros de escaso diámetro o poco pesados, discursos de escasa variabilidad o energía cerebral absorbida por demandas reproductivas-, ahora pues el ¿pueden? Fue complementado por el ¿deben las mujeres estudiar?, ¿no se les atrofiarían los órganos reproductores al dedicar demasiada energía al cerebro?, ¿no tendrían desajustes hormonales o menstruales?, ¿no perderían su feminidad, su encanto, convirtiéndose en mujeres barbudas (a lo Kant) o histéricas bajo complejos de masculinidad (a lo Freud)?, o lo que es peor, ¿no descuidarían sus deberes reproductivos y maternales llevando a un auténtico “suicidio de la raza”?

Con Freud, la mujer vuelve a situarse como “lo Otro” –diferente e inferior- del sujeto del discurso (Beauvoir, 1949/1998), esta vez, como un “varón castrado imperfecto.”
 Para más información consultar la tesis de Silvia García Gauder. 

Universidades como Cornell, Chicago, Pennsylvania, California o Yale fueron las únicas universidades coeducativas que reconocieron oficialmente doctorados a mujeres antes del paso al siglo XX.

Hoy podemos decir que, a pesar de la invisibilidad que todavía persiste, existen mujeres de reconocido renombre internacional, por sus aportaciones a la ciencia y la cultura, gracias a que han podido estudiar en igualdad de condiciones.


domingo, 30 de noviembre de 2014

LA FELICIDAD

Groucho Marx dijo: «Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…».
Para algunos Groucho parece muy perdido en su concepción materialista de la felicidad pero lo que no aprecian quizás sea el objetivo de la frase, ya que ésta no persigue precisamente definir la felicidad sino suscitarla. Efectivamente, la risa es una  manifestación de nuestra felicidad.  Pero, ¿por qué nos cuesta tanto definirla, explicarla o conseguirla? Hay tantas explicaciones, acercamientos y concepciones de la felicidad como personas ya que  cada uno de nosotros construimos nuestra propia idea, aunque a veces equivocada de la misma. Recordando a Maslow la felicidad puede ser la satisfacción de las necesidades cubiertas, desde las más básicas hasta las más complejas de carácter social y cultural. Pero no basta tampoco con cubrir necesidades sino que además tenemos que ser conscientes de que es así y disfrutar del momento.

Para Mayer la persona consciente de sí misma es aquella cuya claridad emocional impregna todas las facetas de su personalidad; personas autónomas y seguras de sus propias fronteras; que tienden a tener una visión positiva de la vida, que cuando caen en un estado de ánimo negativo no le dan vueltas obsesivamente y por tanto no tardan en salir de él. Su atención les ayuda a controlar sus emociones. Es precisamente ahí en el control de las emociones donde para Goleman reside la felicidad, y una de las capacidades fundamentales dentro del concepto de inteligencia emocional. Esto se fundamenta en la idea de que no somos felices por casualidad sino que controlamos nuestra vida y por tanto nuestra felicidad. Somos felices porque queremos serlo. Así de fácil. Por tanto podemos controlar nuestros sentimientos y como consecuencia nuestra propia felicidad también. Meng un empleado de google dedicado a fomentar este aspecto en su empresa ha llegado a la conclusión de que para ser feliz hace falta:
La meditación: ser consciente del aquí y del ahora.
La conciencia: hacer un registro de los momentos felices

El altruismo: desear la felicidad de otras personas.
Mas sobre la felicidad: El cerebro feliz.

domingo, 5 de mayo de 2013

Los trastornos mentales y el cine


El maestro de cine de suspense Alfred Hitchcock utilizó en algunas de sus películas a personajes que sufrían algún trastorno. Así, en Marnie la Ladrona, la protagonista (Tippi Hedren) no podía ver el color rojo. Tal era su problema que cuando veía cualquier cosa de ese color lo evitaba o en el peor de los casos quedaba paralizada, podía tener sudoración y mareos, e incluso llegaba a desmayarse. También en Vértigo sucedía algo similar. John Scottie Ferguson (James Stewart) tenía pánico a las alturas. En ambos personajes el porqué de su miedo se debía a un trauma. En la primera fue un crimen presenciado en su infancia, en el segundo fue un accidente relacionado con las alturas. Son trastornos específicos que implican un miedo excesivo a una situación u objeto. Los dos tenían conductas de evitación y mientras no tuviesen que hacer frente a situaciones relacionadas con su problema, podían llevar una vida normal. A veces esto no es posible  debido a que puede surgir en determinadas situaciones sociales o a que se genera el temor a salir de casa o sufrir una crisis de ansiedad en un lugar público.

¿A qué trastorno nos estamos refiriendo? Los conductistas tienen una explicación muy sencilla a este tipo de problemas, ¿qué método para el estudio de la personalidad podría usarse? Y si nos centramos en las terapias, ¿Cuál sería la más adecuada?