domingo, 22 de noviembre de 2015

El orden de las cosas

El orden de las cosas trata de hacernos ver como se perpetúan las actitudes, conductas, valores y costumbres machistas que hacen que se repitan generación tras generación. La violencia solo puede acabar poco a poco, si cada individuo así lo decide. Si cada persona decide salir del círculo y romper con la violencia heredada. Para profundizar un poco más sobre este tema, en este vídeo podemos conocer la visión, de forma asequible y divulgativa, de expertos en la psicología de la violencia: Querernos bien.

domingo, 22 de marzo de 2015

MUJERES PIONERAS




Cuando unas pocas mujeres “excepcionales” comenzaron a entrar en las universidades a mediados del siglo XIX, el debate en torno a la educación de las mujeres ya había atravesado por múltiples discursos de opresión y resistencia. Primero, filósofos y religiosos trataron de examinar a las mujeres para determinar si poseían alma o no, más tarde los científicos tomaron el relevo para analizar si era posible educarlas. No estaba muy claro si sus particulares humores lo permitirían. Avanzaron las investigaciones y se concluyó que efectivamente las féminas poseían alma y podían ser educadas, pero ¿del mismo modo que los varones? Su naturaleza especial demandaba una particular educación encaminada al cumplimiento de sus deberes naturales como madres y esposas de los ciudadanos.

La posibilidad de coeducación dio pie a nuevos debates, ya no se trataba del ¿pueden? -las mujeres con su presencia en las universidades retaron discursos sobre cerebros de escaso diámetro o poco pesados, discursos de escasa variabilidad o energía cerebral absorbida por demandas reproductivas-, ahora pues el ¿pueden? Fue complementado por el ¿deben las mujeres estudiar?, ¿no se les atrofiarían los órganos reproductores al dedicar demasiada energía al cerebro?, ¿no tendrían desajustes hormonales o menstruales?, ¿no perderían su feminidad, su encanto, convirtiéndose en mujeres barbudas (a lo Kant) o histéricas bajo complejos de masculinidad (a lo Freud)?, o lo que es peor, ¿no descuidarían sus deberes reproductivos y maternales llevando a un auténtico “suicidio de la raza”?

Con Freud, la mujer vuelve a situarse como “lo Otro” –diferente e inferior- del sujeto del discurso (Beauvoir, 1949/1998), esta vez, como un “varón castrado imperfecto.”
 Para más información consultar la tesis de Silvia García Gauder. 

Universidades como Cornell, Chicago, Pennsylvania, California o Yale fueron las únicas universidades coeducativas que reconocieron oficialmente doctorados a mujeres antes del paso al siglo XX.

Hoy podemos decir que, a pesar de la invisibilidad que todavía persiste, existen mujeres de reconocido renombre internacional, por sus aportaciones a la ciencia y la cultura, gracias a que han podido estudiar en igualdad de condiciones.


domingo, 30 de noviembre de 2014

LA FELICIDAD

Groucho Marx dijo: «Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…».
Para algunos Groucho parece muy perdido en su concepción materialista de la felicidad pero lo que no aprecian quizás sea el objetivo de la frase, ya que ésta no persigue precisamente definir la felicidad sino suscitarla. Efectivamente, la risa es una  manifestación de nuestra felicidad.  Pero, ¿por qué nos cuesta tanto definirla, explicarla o conseguirla? Hay tantas explicaciones, acercamientos y concepciones de la felicidad como personas ya que  cada uno de nosotros construimos nuestra propia idea, aunque a veces equivocada de la misma. Recordando a Maslow la felicidad puede ser la satisfacción de las necesidades cubiertas, desde las más básicas hasta las más complejas de carácter social y cultural. Pero no basta tampoco con cubrir necesidades sino que además tenemos que ser conscientes de que es así y disfrutar del momento.

Para Mayer la persona consciente de sí misma es aquella cuya claridad emocional impregna todas las facetas de su personalidad; personas autónomas y seguras de sus propias fronteras; que tienden a tener una visión positiva de la vida, que cuando caen en un estado de ánimo negativo no le dan vueltas obsesivamente y por tanto no tardan en salir de él. Su atención les ayuda a controlar sus emociones. Es precisamente ahí en el control de las emociones donde para Goleman reside la felicidad, y una de las capacidades fundamentales dentro del concepto de inteligencia emocional. Esto se fundamenta en la idea de que no somos felices por casualidad sino que controlamos nuestra vida y por tanto nuestra felicidad. Somos felices porque queremos serlo. Así de fácil. Por tanto podemos controlar nuestros sentimientos y como consecuencia nuestra propia felicidad también. Meng un empleado de google dedicado a fomentar este aspecto en su empresa ha llegado a la conclusión de que para ser feliz hace falta:
La meditación: ser consciente del aquí y del ahora.
La conciencia: hacer un registro de los momentos felices

El altruismo: desear la felicidad de otras personas.
Mas sobre la felicidad: El cerebro feliz.

domingo, 5 de mayo de 2013

Los trastornos mentales y el cine


El maestro de cine de suspense Alfred Hitchcock utilizó en algunas de sus películas a personajes que sufrían algún trastorno. Así, en Marnie la Ladrona, la protagonista (Tippi Hedren) no podía ver el color rojo. Tal era su problema que cuando veía cualquier cosa de ese color lo evitaba o en el peor de los casos quedaba paralizada, podía tener sudoración y mareos, e incluso llegaba a desmayarse. También en Vértigo sucedía algo similar. John Scottie Ferguson (James Stewart) tenía pánico a las alturas. En ambos personajes el porqué de su miedo se debía a un trauma. En la primera fue un crimen presenciado en su infancia, en el segundo fue un accidente relacionado con las alturas. Son trastornos específicos que implican un miedo excesivo a una situación u objeto. Los dos tenían conductas de evitación y mientras no tuviesen que hacer frente a situaciones relacionadas con su problema, podían llevar una vida normal. A veces esto no es posible  debido a que puede surgir en determinadas situaciones sociales o a que se genera el temor a salir de casa o sufrir una crisis de ansiedad en un lugar público.

¿A qué trastorno nos estamos refiriendo? Los conductistas tienen una explicación muy sencilla a este tipo de problemas, ¿qué método para el estudio de la personalidad podría usarse? Y si nos centramos en las terapias, ¿Cuál sería la más adecuada?

 

lunes, 12 de noviembre de 2012

LA COMUNICACIÓN NO VERBAL


Los primeros humanos, antes de que evolucionara el lenguaje, se comunicaban por medio de los gestos y la emisión de sonidos. Los animales continúan comunicándose de esta forma, algunos con unos sonidos realmente complejos o inaudibles para nosotros. Nos comunicamos de forma parecida a los animales, pero con la evolución de la palabra, una construcción con infinitas posibilidades,  hemos relegado al inconsciente los recuerdos de aquel lenguaje primitivo. Esto no significa que lo hayamos dejado de usar. Existen diferentes estudios sobre este aspecto.

 Una línea de investigación intenta responder a esta pregunta: ¿Tenemos un lenguaje ancestral que se almacena en nuestra memoria sin que haya aprendizaje? La prueba más citada por aquellos que creen en las expresiones universales es el estudio realizado en niños ciegos de nacimiento. Se ha observado que todos los bebés realizan una especie de sonrisa a partir de las cinco semanas, aun los ciegos, que de ninguna manera pueden imitar a las personas que los rodean. Los niños ciegos de nacimiento también ríen, lloran, fruncen el ceño y adoptan expresiones típicas de ira, temor o tristeza.

Otras investigaciones se han centrado en analizar los gestos en diferentes situaciones. Uno de los clásicos es Paul Ekman  que desde 1953, junto a Wallace Friesen han analizado todos los movimientos corporales en diferentes experimentos. Uno de los más famosos tenía como propósito tratar de aprender algo acerca del engaño. Cuando una persona miente, ¿cuáles son los detalles mínimos que la delatan? Todas las personas cuando mentían realizaron menos gestos de los que habitualmente acompañan una conversación, en cambio, la mayoría de los movimientos que hicieron tendían a ser nerviosos o sobresaltados: se pasaban la lengua por los labios, se frotaban los ojos, se rascaban, etcétera.

El alumnado del taller de psicología ha realizado un estudio sobre la comunicacioón no verbal en la cual han podido ejercitarse en todos los pasos que requiere una investigación, desde la búsqueda de información, el diseño, la recopilación de datos, análisis de los resultados, hasta la publicación de los mismos. ¿Las personas cuando mienten muestran un lenguaje corporal común?
 
 
Bibliografía recomendada: La comunicación no verbal. Flora Davis.

miércoles, 11 de abril de 2012

PERSONALIDAD (Del latín personae: máscara)


Si hacemos un recorrido por el cine encontraremos muchas historias sobre personas que sufren algún tipo de trastorno de personalidad, historias que reflejan el interés por la mente y se adentran en el conocimiento de la psicología humana.

En Vértigo, Alfred Hitchcock nos acerca a la impotencia y vulnerabilidad producida por un tipo de fobia.  Vértigo

El personaje que en Annie Hall, Woody Allen interpreta, podría ser un ejemplo de una persona que sufre un trastorno de ansiedad generalizada. Pensar que un leve dolor de estómago es fiel reflejo de un cáncer, que la tercera guerra mundial va a estallar encima de tu cabeza, que tu familia va a morir por un accidente de tráfico o que cualquier terrorista  va a poner una bomba en tu oficina, no es algo que le ocurra a todo el mundo sino que son las manifestaciones de un trastorno. Annie Hall  

El papel de Nicole Kidman en las Horas muestra lo que puede significar tener una depresión: Sentir una tristeza profunda sin un motivo aparente; la disminución del interés o la capacidad para el placer;  la insatisfacción por la propia vida; tener sentimientos de culpabilidad continuos; pérdida del apetito; insomnio o hipersomnia; pérdida de la energía; y por último, pensamientos recurrentes de muerte. Las Horas

En mejor imposible, Jack Nicholson  representa un papel formidable de lo que podría significar tener un trastorno obsesivo compulsivo. Es extremadamente cuidadoso con los gérmenes hasta tal punto que lleva guantes y sus propios cubiertos al restaurante donde almuerza. Pero, lo que es aun más extremo, solo puede estar bien si es la misma camarera la que le sirve. Su casa esta impecablemente desinfectada. En la calle, lo pasa realmente mal intentando esquivar cualquier lugar infectado; trata de llevar una vida  normal en apariencia, pero para los demás es un “chalado”. Mejor imposible

Desde el mundo del cine, se muestran estos trastornos dándoles humor, dramatismo o suspense, y sobre todo, glamur. Por supuesto, no tiene nada de glamuroso para aquel que lo padece en la vida real, es más, las enfermedades mentales siguen siendo desconocidas para muchas personas, un tema tabú para otras y las personas que las padecen todavía siguen siendo estigmatizadas.

De lo normal a lo patológico no hay más que un trecho.  Todos nosotros somos vulnerables y podemos sufrir algún tipo de trastorno psicológico en nuestra vida. Conocernos nos permite saber de nuestros puntos fuertes y débiles, de los rasgos que nos facilitan o dificultan en las relaciones con los demás. Desde los antiguos griegos ya existía el clásico aforismo “conócete a ti mismo” y es que conocer nuestra realidad interior nos hace acercarnos a la plenitud y como no, a la felicidad.

Para conocer una parcela de tu realidad interior puedes realizar un test de personalidad. Entre los más usados se encuentra el 16 PF de Cattell. En el siguiente enlace puedes encontrar un test on line basado en éste clásico de Cattell (16PF).


martes, 28 de febrero de 2012

Inteligencia emocional

"Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo".  Aristóteles



Goleman, en su libro “inteligencia emocional”, anuncia la caída del cociente intelectual y de las pruebas para medirlo como forma principal  de obtener una medida de la inteligencia. Para este autor, y otros como Sternberg, la inteligencia no es sólo lo que miden los test, es mucho más. Proclama que el optimismo, la motivación, la empatía o el autocontrol son los verdaderos responsables de del éxito académico, social o laboral. Para este autor, la inteligencia emocional no se puede medir con un test de papel y lápiz, especialmente la empatía, ya que, requiere ser observada en situaciones reales, poniendo a prueba la habilidad real de la persona.

Podemos hablar de cinco competencias principales:

El conocimiento de las propias emociones.

La capacidad de controlar  las emociones.

La capacidad de motivarse a uno mismo.

El reconocimiento de las emociones ajenas.

El control de las relaciones.

Todos somos diferentes en cuanto al desarrollo mayor o menor de cada uno de estos aspectos pero, lo que es más importante, todos podemos aprender y mejorar nuestra competencia emocional.
Existen algunos test on line que intentan medir algunos aspectos de la inteligencia emocional. Ponte a prueba y ve a este enlace.