miércoles, 11 de abril de 2012

PERSONALIDAD (Del latín personae: máscara)


Si hacemos un recorrido por el cine encontraremos muchas historias sobre personas que sufren algún tipo de trastorno de personalidad, historias que reflejan el interés por la mente y se adentran en el conocimiento de la psicología humana.

En Vértigo, Alfred Hitchcock nos acerca a la impotencia y vulnerabilidad producida por un tipo de fobia.  Vértigo

El personaje que en Annie Hall, Woody Allen interpreta, podría ser un ejemplo de una persona que sufre un trastorno de ansiedad generalizada. Pensar que un leve dolor de estómago es fiel reflejo de un cáncer, que la tercera guerra mundial va a estallar encima de tu cabeza, que tu familia va a morir por un accidente de tráfico o que cualquier terrorista  va a poner una bomba en tu oficina, no es algo que le ocurra a todo el mundo sino que son las manifestaciones de un trastorno. Annie Hall  

El papel de Nicole Kidman en las Horas muestra lo que puede significar tener una depresión: Sentir una tristeza profunda sin un motivo aparente; la disminución del interés o la capacidad para el placer;  la insatisfacción por la propia vida; tener sentimientos de culpabilidad continuos; pérdida del apetito; insomnio o hipersomnia; pérdida de la energía; y por último, pensamientos recurrentes de muerte. Las Horas

En mejor imposible, Jack Nicholson  representa un papel formidable de lo que podría significar tener un trastorno obsesivo compulsivo. Es extremadamente cuidadoso con los gérmenes hasta tal punto que lleva guantes y sus propios cubiertos al restaurante donde almuerza. Pero, lo que es aun más extremo, solo puede estar bien si es la misma camarera la que le sirve. Su casa esta impecablemente desinfectada. En la calle, lo pasa realmente mal intentando esquivar cualquier lugar infectado; trata de llevar una vida  normal en apariencia, pero para los demás es un “chalado”. Mejor imposible

Desde el mundo del cine, se muestran estos trastornos dándoles humor, dramatismo o suspense, y sobre todo, glamur. Por supuesto, no tiene nada de glamuroso para aquel que lo padece en la vida real, es más, las enfermedades mentales siguen siendo desconocidas para muchas personas, un tema tabú para otras y las personas que las padecen todavía siguen siendo estigmatizadas.

De lo normal a lo patológico no hay más que un trecho.  Todos nosotros somos vulnerables y podemos sufrir algún tipo de trastorno psicológico en nuestra vida. Conocernos nos permite saber de nuestros puntos fuertes y débiles, de los rasgos que nos facilitan o dificultan en las relaciones con los demás. Desde los antiguos griegos ya existía el clásico aforismo “conócete a ti mismo” y es que conocer nuestra realidad interior nos hace acercarnos a la plenitud y como no, a la felicidad.

Para conocer una parcela de tu realidad interior puedes realizar un test de personalidad. Entre los más usados se encuentra el 16 PF de Cattell. En el siguiente enlace puedes encontrar un test on line basado en éste clásico de Cattell (16PF).