lunes, 29 de marzo de 2010

SER SUPERDOTADO HOY

Hasta hace poco la educación especial se contemplaba exclusivamente para niños con discapacidades. Se entendía que los niños con altas capacidades no necesitaban ayuda. Sin embargo hoy se sabe que son muchos los superdotados que fracasan si no reciben una atención especial o simplemente no son comprendidos por sus profesores o amigos.


El estar por encima de los intereses propios de su edad hace que los compañeros los rechacen o que ellos mismos se aíslen en su mundo. En ocasiones las clases ordinarias les parecen aburridas y terminan por presentar comportamientos inadecuados o disruptivos. Pueden parecer distraídos, arrogantes, raros. Pueden caer en la desmotivación y en el abandono. Durante sus años en la universidad, Albert Einstein pasó un verdadero calvario, ya que casi todas las asignaturas no le despertaban ningún tipo de interés y le quitaban las ganas de seguir adelante. La situación llegó a tal extremo que, años después, él mismo reconoció que había estado a punto de abandonar la física.

A la hora de integrarse en su grupo escolar pueden ser vistos como “cocos” con su velocidad de cálculo y sus conocimientos. Los maestros les hacen sentir que su presencia les resulta incomoda. Todo conduce a que el niño vaya bajando progresivamente su nivel de autoestima, intente ocultar su verdadera capacidad, cambie de personalidad y, en definitiva, provoque la aparición de conflictos internos de gravedad variable.

Evidentemente no todo es negativo, el niño con altas capacidades posee múltiples características que le harán sentirse bien consigo mismo. Los superdotados, por norma general, se muestran más sensibles que los niños de su edad, se preocupan por cuestiones morales o de justicia, desarrollan mucho más su imaginación y tienden al perfeccionismo. Aunque para que estas peculiaridades se conviertan en virtudes, precisan lograr el equilibrio emocional adecuado.

Existen diversidad de opiniones y modelos educativos para dar respuesta a estos alumnos. En algunos países se les ingresa en centros especiales donde se pretende desarrollar al máximo sus capacidades. En otros entre los que se encuentra España se intenta abordar su educación bajo el principio de la normalización, es decir, se les incluye en el sistema ordinario pero con adaptaciones curriculares o programas que les permitan avanzar a su ritmo.

Existen tres tipos de intervención:

• Adelanto de uno o dos cursos dependiendo del desarrollo emocional y social que presente.

• Programas de ampliación o enriquecimiento curricular.

• Programas avanzados específicos y extraescolares que les facilita el conectar con alumnos de sus mismas aptitudes e intereses.

Lo más importante en cualquier intervención educativa es conocer cómo es el alumno. Se debe partir de ese conocimiento para orientar su educación hacia el aprendizaje significativo y al ritmo que permita su capacidad, marcándose retos, con el objetivo de obtener la satisfacción por aprender y sin olvidar a la persona, de forma que también se les ayude a interactuar con sus compañeros, a hacer amigos, a disfrutar de la vida poniendo los ingredientes para un buen desarrollo de su competencia social y emocional.

 En este país se ha optado por la modalidad anterior pero, ¿qué pasaría si se crearan escuelas de superdotados? ¿Es el modelo actual el más adecuado?¿Está la escuela preparada para abordar este modelo de intervención con niños de altas capacidades?

Por último, si quieres realizar un test clásico de inteligencia entra en el  Raven

sábado, 6 de marzo de 2010

LA MEMORIA

La memoria es una de las capacidades más importantes en la evolución humana.

La hace más potente aun la interacción con otras funciones como
• el razonamiento,
• el lenguaje
• y la percepción.

Se puede clasificar teniendo en cuenta
• el canal de información,
• el tiempo en que permanece almacenada
• y los códigos que utiliza.

Además abarca un continuo que va desde las sensaciones hasta las emociones.
Si conocemos como funciona podremos hacer de ella un instrumento más eficaz.

martes, 2 de marzo de 2010

¿IMAGINACIÓN O PERCEPCIÓN?

Nuestros receptores sensoriales captan los estímulos (mecánicos, electromagnéticos o químicos) y lo transforman en impulsos nerviosos que las vías aferentes llevarán al centro de procesamiento. Es en nuestro cerebro donde percibimos, donde interpretamos la información recibida. Dependiendo de la sensibilidad de nuestros receptores captaremos una realidad y no otra.

Imaginemos por ejemplo: ¿Qué ocurriría si pudiéramos oír en cada momento el sonido de nuestro corazón o de nuestro músculos al moverse?, y ¿si pudiéramos captar un umbral mayor que nuestro espectro visible?, por ejemplo, las ondas ultravioleta o infrarroja o más aun, visión con rayos x. No cabe duda de que la realidad sería muy diferente.

Aunque lo que percibimos no sea una interpretación exacta de la realidad, le da sentido y, sobre todo, es tremendamente útil y necesario para vivir. Si percibimos un conjunto de sonidos nuestro cerebro reconstruye la armonía, busca en su archivo sonidos similares y lo reconoce como música. Si el sonido es un grito nuestro cerebro lo interpretará como amenaza y nos pondrá en alerta. Si lo que captan nuestros sentidos tiene interés para nosotros porque, por ejemplo, supone cubrir una necesidad biológica, la captaremos con más rapidez. Si lo que captamos es un sabor amargo rápidamente lo interpretaremos como algo perjudicial. Es por tanto una herramienta eficaz para nuestra supervivencia. Y aunque el receptor no sea tan potente nuestro cerebro suple sus propias limitaciones. Lo que lo hace una herramienta ilimitada.

Pero, nos podemos preguntar:¿por qué este título? “¿Imaginación o percepción?”. La inexactitud de nuestra percepción, la cual es más una virtud que una incapacidad, hace que completemos aquello que no llegamos a captar del todo, generando y proyectando nuestra imaginación según los esquemas proporcionados por nuestra experiencia. Es decir, imaginamos lo que percibimos y percibimos lo que imaginamos. No veríamos al dálmata si no tuviéramos una experiencia anterior de este animal.

A veces, percibimos de forma ambigua o distorsionada, interpretando situaciones que no son ciertas. Según su intensidad estaríamos hablando de normalidad o patología. Cuando el origen está en el propio estimulo, se trata simplemente de ilusiones ópticas y cuando su origen es el mal funcionamiento de nuestro cerebro estaremos hablando de las alucinaciones. Pero sin ser tan radical hay un sinfín de situaciones de la vida cotidiana que percibimos de forma errónea y que nos puede generar algún que otro conflicto, si nos creemos todo lo que percibimos.
Conocer más sobre: percepción visual 
El cerebro construye la realidad